Qué es: Derecho penal y poder punitivo [Delito, pena, medida de seguridad, sanciones no penales]

El Derecho penal determina qué transgresiones contra el orden social constituyen delito, amenazando con la pena como consecuencia jurídica por la realización de aquél. Además, con motivo de la ejecución de un hecho delictivo, también prevé la aplicación de medidas de seguridad y corrección entre otras (pérdida de la ganancia, comiso, inutilización, etc.


El Derecho penal se basa en el poder punitivo ("iuspuniendi") del Esta­do que es, por otro lado, una parte del poder coactivo del Estado. La creación e imposición de un Ordenamiento jurídico pertenece a las funciones elementales del Estado, pues sin aquél la convivencia humana no sería posible. El Derecho penal es una parte imprescindible de todo Ordenamiento jurídico, pues cuanto más profundiza el moderno Estado social en un rol planificador, director y asistencial, con mayor fuerza subsiste la protección de la convivencia de las personas en la comunidad como una de sus funciones principales. Por ello, la coerción penal pertenece a las experiencias más tempranas de la Humanidad y el castigo de los delitos era en todas las culturas una de las más viejas funciones de la co­munidad. La concepción popular divisa, todavía hoy, al Derecho penal como el Derecho por antonomasia aunque, naturalmente, es sólo una parte del conjunto del Ordenamiento jurídico junto con otras mucho más ricas en extensión como el Derecho civil, constitucional, administrativo, del trabajo y social. Anteriormente, el poder punitivo del Estado era concebido de un modo ilimitado sobre la base de su soberanía. En la actualidad, por el contrario, todo Estado debe soportar limi­taciones de su autonomía en el terreno jurídico-penal, tanto a través de normas jurídicas de rango superior como también por medio de un poder jurisdiccional supraestatal (todavía hoy en sus comienzos).

Delito, pena y medida de seguridad 

Los fundamentos del Derecho penal, tal y como se describen en los con­ceptos de delito, pena y medida de seguridad, han permanecido en su esencia invariables a lo largo del movimiento de reforma del Derecho penal que se ha impuesto con posterioridad a 1945 en un considerable número de países. Ni ha sido abandonado el concepto de delito en beneficio de una fórmula imprecisa como "inadaptación", "situación de abandono" o "comportamiento desviado", ni ha desaparecido completamente la pena para ser ocupado su lugar por el concepto valorativamente neutro de medida de seguridad, ni esta última ha perdido tampoco su relación con la comisión de un delito. Por el contrario, se detecta un creciente escepticismo en todo el mundo en relación al valor preventivo-especial de la pena de prisión y, en consecuencia, en torno a los esfuerzos dirigidos a su sustitución por sanciones que no lleven aparejada la pérdida de libertad. Además, como ele­mento común a todo el movimiento internacional de reforma del Derecho penal, destaca la voluntad de dotar al sistema de consecuencias jurídicas del delito. 

Las sanciones no penales

Junto con la pena estatal de naturaleza criminal existen otras distintas clases de sanciones. Deben mencionarse las sanciones públicas no penales que son medios coactivos dirigidos a conseguir un comportamiento futuro; las sancio­nes por desacato que, aunque realidad se refieren a un hecho cometido,; las multas por la comisión de infracciones administrativas que por motivos político-criminales son extraídas del Derecho penal); las medidas de internamiento del Derecho penal juvenil de carác­ter disciplinario; las medidas disciplinarias contra funcionarios y soldados que, aunque pueden tener el mismo contenido material que el de una pena criminal, sirven al mantenimiento interno de la autoridad, obediencia y orden del oficio o servicio público, el todavía reconocido aunque limitado derecho de corrección de los padres,. Las sanciones impuestas en el marco empresarial son medidas de carácter social y laboral de gran importancia práctica, aplicadas internamente a la frecuente criminalidad de bagatela en las empresas. A otro ámbito de la vida pertenece la sanción religiosa que no sólo cumple función organizativa de la del alma del interesado.